¨Ansina vos ni por broma
quieras llamar la atención
nunca escapa el cimarrón
si dispara por la loma¨
El Viejo Vizcacha (o su autor) era un cultor del bajo perfil, en una época donde las organizaciones eran pocas, rudimentarias, verticales y por lo tanto simples. Iglesia, Ejército, Gobierno, terratenientes y no mucho más para contar.
Sin embargo, hace 130 años atrás ya advertía sobre los riesgos inherentes a exponernos ante los demás, seguramente por experiencia propia.
Año 2007. Organizaciones complejas e intrincadas funcionando en entornos altamente competitivos, exigentes y cambiantes, que obligan a sus ejecutivos a extremar su preparación, esfuerzos, creatividad e innovación para permanecer siempre ¨montados a la cresta de la ola¨, y con mejor styling que la competencia. Difícil imaginar cómo alguien que ocupe una posición relevante dentro de una organización, pudiera serle fiel hoy día a este postulado de nuestro querido José Hernández. Sin embargo sí existen. Muchos ejecutivos están convencidos de que mantener un perfil bajo redunda excelentes beneficios y menos dolores de cabeza, por lo tanto actúan en consecuencia, y mal no les va. Alguien recuerda haber visto a Gregorio Pérez Companc o a Luis Pagani, dos estandartes modelo de empresario argentino a nivel internacional, hablando en cuanto medio o conferencia le ofrecieran? (y eso que les pagarían gustosamente muy buen dinero por hacerlo). No.
quieras llamar la atención
nunca escapa el cimarrón
si dispara por la loma¨
El Viejo Vizcacha (o su autor) era un cultor del bajo perfil, en una época donde las organizaciones eran pocas, rudimentarias, verticales y por lo tanto simples. Iglesia, Ejército, Gobierno, terratenientes y no mucho más para contar.
Sin embargo, hace 130 años atrás ya advertía sobre los riesgos inherentes a exponernos ante los demás, seguramente por experiencia propia.
Año 2007. Organizaciones complejas e intrincadas funcionando en entornos altamente competitivos, exigentes y cambiantes, que obligan a sus ejecutivos a extremar su preparación, esfuerzos, creatividad e innovación para permanecer siempre ¨montados a la cresta de la ola¨, y con mejor styling que la competencia. Difícil imaginar cómo alguien que ocupe una posición relevante dentro de una organización, pudiera serle fiel hoy día a este postulado de nuestro querido José Hernández. Sin embargo sí existen. Muchos ejecutivos están convencidos de que mantener un perfil bajo redunda excelentes beneficios y menos dolores de cabeza, por lo tanto actúan en consecuencia, y mal no les va. Alguien recuerda haber visto a Gregorio Pérez Companc o a Luis Pagani, dos estandartes modelo de empresario argentino a nivel internacional, hablando en cuanto medio o conferencia le ofrecieran? (y eso que les pagarían gustosamente muy buen dinero por hacerlo). No.
Son cultores del bajo perfil, muy selectivos y reservados. Alguien dirá que ¨lo que pasa es que son de la vieja escuela¨, pero los hechos demuestran que su filosofía empresarial y personal les funciona muy bien.
Por otra parte, tenemos a una nueva generación de ejecutivos/empresarios que hacen del ¨high profile¨ un estilo de gestión y de vida, capacitándose y/o contando con asesores permanentemente en cuestiones como imagen, oratoria, PNL, negociaciones, RRPP, atención a medios de comunicación y todo cuanto pueda ayudarlos a elevar más y mejor su perfil ante el entorno que los rodea. En algunos rubros en particular, esta batería de conocimientos y la habilidad del ejecutivo para implementarlos, impactan directamente en los números de sus empresas.
Pareciera que la combinación de fama, protagonismo y dinero que ¨el sistema¨ nos vende como ideal a alcanzar, estuviera lograda y por lo tanto esas personas han superado el umbral de problemas de la vida diaria, para pasar a un estado de felicidad 24 hs.
Pero como en esta vida casi nada es gratis, también pagan un costo, muchas veces alto, por mantener ese nivel de exposición. Su vida privada se esfuma de sus manos como arenilla. Paradójicamente, son dueños de grandes conglomerados económicos, pero no de elegir con quienes desean pasar la mayor parte de su tiempo.
Poseen medios de movilidad (autos, aviones, helicópteros y yates) que muchos de nosotros ni siquiera imaginamos poder abordar alguna vez en una exposición, más no cuentan con el tiempo que quisieran para disfrutarlos junto a sus seres queridos.
Sus familias pasan a ser parte de la imagen que crearon, y cualquiera de sus miembros que tenga un infortunado desliz fuera del ¨paquete¨, será comidilla de la semana de la prensa amarilla, con todo lo que ello implica.
But, the show must go on…y a veces es tarde para retroceder o retirarse, so pena de tener que sacrificar mucho de lo que han logrado edificar, en términos económicos y de poder, hasta ese momento.
Muchos de quienes han obtenido logros importantes en sus carreras, han optado por regresar al llano, contando a quien quisiera escucharlos que la cima de esa montaña llamada fama es fría, solitaria, ventosa e inhóspita.
En contraste, la mayoría de los ¨old school boys¨ permanecen en la cúspide imperturbables ante el paso del tiempo, sin siquiera una mueca de desagrado. Debido a su carácter reservado no sabemos si les gusta, más nuevamente los hechos hablan por sí mismos: allí continúan.
High Profile or Low Profile? that´s the question…
LMB
Por otra parte, tenemos a una nueva generación de ejecutivos/empresarios que hacen del ¨high profile¨ un estilo de gestión y de vida, capacitándose y/o contando con asesores permanentemente en cuestiones como imagen, oratoria, PNL, negociaciones, RRPP, atención a medios de comunicación y todo cuanto pueda ayudarlos a elevar más y mejor su perfil ante el entorno que los rodea. En algunos rubros en particular, esta batería de conocimientos y la habilidad del ejecutivo para implementarlos, impactan directamente en los números de sus empresas.
Pareciera que la combinación de fama, protagonismo y dinero que ¨el sistema¨ nos vende como ideal a alcanzar, estuviera lograda y por lo tanto esas personas han superado el umbral de problemas de la vida diaria, para pasar a un estado de felicidad 24 hs.
Pero como en esta vida casi nada es gratis, también pagan un costo, muchas veces alto, por mantener ese nivel de exposición. Su vida privada se esfuma de sus manos como arenilla. Paradójicamente, son dueños de grandes conglomerados económicos, pero no de elegir con quienes desean pasar la mayor parte de su tiempo.
Poseen medios de movilidad (autos, aviones, helicópteros y yates) que muchos de nosotros ni siquiera imaginamos poder abordar alguna vez en una exposición, más no cuentan con el tiempo que quisieran para disfrutarlos junto a sus seres queridos.
Sus familias pasan a ser parte de la imagen que crearon, y cualquiera de sus miembros que tenga un infortunado desliz fuera del ¨paquete¨, será comidilla de la semana de la prensa amarilla, con todo lo que ello implica.
But, the show must go on…y a veces es tarde para retroceder o retirarse, so pena de tener que sacrificar mucho de lo que han logrado edificar, en términos económicos y de poder, hasta ese momento.
Muchos de quienes han obtenido logros importantes en sus carreras, han optado por regresar al llano, contando a quien quisiera escucharlos que la cima de esa montaña llamada fama es fría, solitaria, ventosa e inhóspita.
En contraste, la mayoría de los ¨old school boys¨ permanecen en la cúspide imperturbables ante el paso del tiempo, sin siquiera una mueca de desagrado. Debido a su carácter reservado no sabemos si les gusta, más nuevamente los hechos hablan por sí mismos: allí continúan.
High Profile or Low Profile? that´s the question…
LMB